Busco un buen hotel… Qué debo valorar?

Con motivo de la presentación del nuevo Decreto de ordenación de los establecimientos hoteleros en Galicia, el primer post del año de #MurmullosEntreMaletas trata de estrellas y clasificación de alojamientos hoteleros.

El movimiento de millones de personas que se desplazan provoca la creación de establecimientos que ofertan tanto el alojamiento como la manutención. Esto da lugar a un gran número de empresas de alojamiento turístico de distinta tipología, que hace que a veces los turistas encuentren difícil la elección y no sepan qué parámetros seguir para elegir su mejor establecimiento.

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Las empresas dedicadas al alojamiento turístico han ido evolucionando a lo largo de la historia. Así, hoy podemos alojarnos en alojamientos que nada tienen que ver con los convencionales, observando cada vez más sofisticación y extravagancias hasta límites insospechados. Entre ellos podemos resaltar los hoteles para nudistas dónde los huéspedes se pasean como vinieron a este mundo; hoteles que al más puro estilo de Tarzán ofrecen cabañas colgadas en los árboles sin agua ni electricidad; antiguos aviones convertidos en hoteles de lujo; hoteles de cristal, donde los huéspedes duermen en una burbuja, etc. Pero ante dicha innovación, el porcentaje mayoritario de turistas busca alojamientos más tradicionales y muchas veces su pregunta es ¿reservo en un 3 o en un 4 estrellas?, encontrándose a menudo con la incoherente realidad de que alojamientos de inferior categoría ofrecen una calidad superior de instalaciones y servicios.

¿Son las estrellas símbolo de calidad en los establecimientos hoteleros?

Las clasificaciones oficiales de los hoteles se establecen principalmente de acuerdo con sus instalaciones (superficies, equipamientos, materiales usados, decoración, etc.) y servicios. Sin embargo, no todos los países disponen de una clasificación hotelera oficial y aquellos que sí la tienen no aplican los mismos criterios, lo que hace prácticamente imposible encontrar un sistema de homologación internacional (a pesar de los esfuerzos de unificación en esta materia, como la Recomendación de la CE de 19 de diciembre de 1986 sobre información normalizada en hoteles).

Al no haber una normalización internacional cada país usa sus propios criterios para categorizar sus hoteles y muchas veces nos encontramos con diferentes organismos fiscalizadores. Así, mientras que por ejemplo en Francia o Italia el gobierno se encarga de este tema en Dinamarca es la propia asociación de hoteles. Además, de los 28 países de la Unión Europea sólo 18 tienen sistemas de clasificación y de éstos, dos son voluntarios. Así, mientras que en Francia desde 1986 y hasta Julio del 2012 la máxima categoría para un hotel eran 4 estrellas, en Malta se parte de las dos estrellas y a nivel internacional vemos como surgen nuevas categorías de hoteles, como la de 7 estrellas, utilizada principalmente en nuevos destinos asiáticos, como Dubai pero que cada vez se está implantando más en Europa. Sin embargo, hay que aclarar que en cuanto a la normativa europea y americana NO hay lugar para más de 5 estrellas. Así, cualquier anuncio de 6 o 7 estrellas en territorio occidental está enfocado solamente en lograr un “gancho” publicitario. Todo esto nos lleva a una reflexión ¿son las estrellas el único sistema de clasificación factible?, ¿se pueden armonizar las estrellas de la Unión Europea en 5 únicas categorías que guíen el “viaje” de turistas y tour-operadores?

Lo que está más que claro es que las estrellas no brillan igual en todo el mundo. Debido a este caos y falta de homogeneización algunas asociaciones sacan sus propias certificaciones. Así por ejemplo la AAA, asociación que agrupa a unos 45 millones de automovilistas en Estados Unidos y Canadá, publica mapas de carreteras y guías en las que recomienda, los que ella considera, los mejores hoteles y restaurantes de Norteamérica. La “AAA Five Diamond Award”, su certificación de 5 diamantes, garantiza que dicho establecimiento ofrece estándares de lujo y servicio de alto nivel. Lo cierto es que 30 mil hoteles solicitan ser evaluados cada año para aspirar al programa de los 5 Diamantes. Asimismo, la clasificación española tiene los mismos defectos, pues a la clasificación estatal hay que sobreponer la de las Comunidades Autónomas que es diferente de aquella y que varía de unas comunidades a otras, principalmente atendiendo a las diferencias de la planta hotelera dedicada a turismo de litoral y turismo urbano y las diferencias son mayores si hablamos de alojamientos de Turismo rural.

Como conclusión, debemos resaltar la gran importancia de actualizar las normativas en materia de clasificación hotelera no sólo a nivel nacional sino internacional de tal forma que la decisión y elección del turista resulta menos estresante y la clasificación sea realmente un buen indicador de calidad. El modelo actual es obsoleto debido a que califica esencialmente los elementos estructurales de los establecimientos, dejando de lado otros aspectos tan importantes como el servicio. ¿Cómo, un concepto que ha evolucionado tanto en los últimos años y que engloba tal cantidad de aspectos puede ser resumido en un listado de requisitos estructurales a cumplir? Resulta inconcebible que la Europa globalizada presente un mercado turístico tan poco común y aún más, cuando el turismo es en la mayoría de los estados miembros su principal fuente de riqueza.

¿Y TÚ QUÉ OPINAS? Cuéntanos tu opinión! 😉

 Artículo redactado para el nº 7 de la Alacena Roja!

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