LOS MERCADILLOS DE NAVIDAD

GASTRONOMÍA, CULTURA Y FESTEJO EN UN ÚNICO PRODUCTO TURÍSTICO:  LOS MERCADILLOS DE NAVIDAD

Con la entrada en el mes de noviembre empieza a asomarse el frío, recordándonos que el otoño va llegando a su fin, para dar paso a la época invernal. Es época de caldos y sopas, castañas asadas y comidas más calóricas para soportar las bajas temperaturas, pero también es la época del adviento, la pre-navidad.

Somos muchos los que todavía soñamos con una Navidad mágica y cogemos un avión en su búsqueda. De esta necesidad o motivación saben los tour operadores, que unos meses antes diseñan y crean un producto turístico, tanto a la oferta como a la demanda, que nunca falla: Los mercadillos de Navidad. Mayoristas españolas como Politours, Catai y Kuoni sacan sus productos para el puente de diciembre “especial mercadillos de navidad”, dando la opción a los turistas de visitar algunos de los más conocidos. Así, muchas ciudades europeas viven en esta época su temporada alta turística y para sus habitantes es la época más importante del año.

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Alemania, con más de 150 mercadillos, es sin duda el país rey de la Navidad y el de mayor atracción turística en esta época, ya que a este país se le atribuye el haber iniciado la tradición del árbol de Navidad, tal y como se la conoce en la actualidad y en él tienen origen muchas de las costumbres navideñas popularizadas en el mundo. Así, algunas fuentes afirman que el primer árbol de Navidad se registra en Alemania en 1605 mientras que, a Finlandia llegaría en 1800, a Inglaterra en 1829 y a España ]en 1870. Sin embargo, mención especial merecen también otros mercadillos, como: El de Estrasburgo, el más antiguo de toda Francia, que data de 1570 y que en 2014 fue elegido como el “Mejor Mercado de Navidad de Europa”; o los de Londres, Bélgica, Austria y Suiza, entre otros.

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La motivación principal del cliente de este producto es muy variada y va desde la gastronomía local, al ambiente navideño o incluso al ir de compras. De hecho, la navidad e ir de compras es algo que va de la mano desde hace siglos. Pues los mercadillos que vemos hoy, eran en el pasado mercados de ventas de diversas mercancías, que a lo largo del tiempo se fueron convirtiendo en  una atracción turística.

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En la segunda quincena de noviembre, en la época de adviento y hasta el 24 de diciembre, las ciudades empiezan a engalanar sus calles, colocan su árbol principal y pirámides de navidad, decoraciones e iluminación navideña en sus edificios principales y abren la época de los mercadillos, casetas decoradas con ramas de pino y luces, que se llenan de ilusión. Son punto de encuentro social tanto para sus habitantes como para visitantes y turistas, que no les importa desafiar el frío a cambio de vivir su autenticidad. Música, figuras navideñas talladas en madera, figuritas del belén, velas, tés, galletas y pan de jengibre (Lebkuchen), deliciosas galletas de canela, manzanas con azúcar, fruta bañada en chocolate, chocolate caliente con amaretto, ponche, “glühwein” (vino caliente y especiado) o el “Feuerzangen-bowle”, almendras tostadas, acordes navideños y esplendor festivo, todo suma para que el viaje valga realmente la pena. Y es que los mercadillos nos devuelven la magia, la ilusión y la alegría a través de sus colores, olores y sabores!

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Feliz Navidad a tod@s y que disfrutéis de esta época lo mejor posible, si es viajando mejor! Nos vemos por el mundo!

Artículo para el nº 12 de La Alacena Roja.